Barack Obama, Presidente de Estados Unidos, propuso ayer durante su discurso del Estado de la Unión una ambiciosa agenda social que incluye el llamado a aumentar el salario mínimo de ese país a por lo menos 10 dólares la hora.
No sólo eso. Obama declaró que está dispuesto a luchar solo -es decir, sin el Congreso- para generar empleos y aumentar salarios.
Todo un segmento de su discurso se enfocó en llamar a aumentar el salario de los americanos, ya fuera por medio de legislación, haciendo un llamado directo a los empresarios para subir el salario, y anunciando que ordenará a los contratistas del gobierno federal a pagar por lo menos 10 dólares la hora si quieren seguir siendo contratistas del gobierno.
¿La razón? Porque, dijo Obama, al tener más dinero los trabajadores aumentaba el consumo y eso beneficiaba a los empresarios.
Llamó además a crear más empleos, a darle igualdad de sueldo a las mujeres, y a sacar finalmente la reforma migratoria este año.
Comparémoslo ahora con lo que quiere Enrique Peña Nieto para México:
1. Facilidades para despedir a los trabajadores mexicanos (reforma laboral).
2. Reducir el poder adquisitivo de los mexicanos (reforma fiscal).
3. Robarle a los mexicanos sus propios ingresos petroleros (reforma energética).
Pero además lo que NO propone Peña Nieto a pesar de que dice que México va a estar en jauja con la reforma energética es en lo que Obama insistió tanto en su discurso: Mejores salarios para todos los mexicanos por LEY.
Cuando llegamos al punto en el que el Presidente de Estados Unidos se ve más izquierdista y con conciencia social que el que está de paracaidista en Los Pinos, es porque realmente México está muy, pero muy mal.
No lo olviden cuando acudan a las urnas en 2015 y 2018.
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